Homenaje este sábado a la cultura chistabina. La cultura pirenaica se presenta a través de un libro de relatos escritos en chistabín, “Una tremenera de cuenté” de Quino Villa y Eduardo Vispe (ilustrador). Estará también en esta cita Anchel Conte.
Es sábado 19 a partir de las 19:30 en el salón de la casa o lugar. Habrá un aperitivo para finalizar.
16.12.09
Punto de información de la TDT en Sobrarbe
Con el tema de la televisión digital terrestre, el Ministerio de Industria pone puntos de información móviles en la provincia de Huesca. En lo que respecta a Sobrarbe de momento sabemos que llegarán a Aínsa el día 19 de diciembre de 9 a 13 horas y también pero en este caso por la tarde el domingo, 16:00 a 19:00 horas.
Acción que se enmarca en el plan de divulgación de la TDT.
La TDT parece que se va implantando poco a poco por la Comarca, aunque todavía hay lugares en los que los usuarios no pueden acceder. Lo que resulta más extraño es que varios de estos sitios sí disponen de otras tecnologías para comunicarse como es la telefonía móvil o internet a través de wimax. Digo extraño ya que al disponer de lo antes mencionado es de suponer que tienen ya las infraestructuras. Hay otros que ni siquiera a día de hoy les llegan estas últimas.
Pensando en estos temas hay dudas que surgen y una importante es la razón por la cual se emite un canal por TDT en HD que prácticamente nadie ve ya que se necesita un decodificador extra. Las personas que ya hemos comprado el decodificador o la tele si queremos ver ese canal, que da la sensación que es de calidad, no podemos acceder a él a no ser que se adquiera otro aparatos más a la lista de los ya comprados. Una buena forma de trabajar sería dejarlo en las dos versiones en TDT y en TDT HD, así todos lo podrían ver.
Si en su día el resto de cadenas transmiten en TDT HD, entonces ya será otro cantar… ¿No os parece?
Acción que se enmarca en el plan de divulgación de la TDT.
La TDT parece que se va implantando poco a poco por la Comarca, aunque todavía hay lugares en los que los usuarios no pueden acceder. Lo que resulta más extraño es que varios de estos sitios sí disponen de otras tecnologías para comunicarse como es la telefonía móvil o internet a través de wimax. Digo extraño ya que al disponer de lo antes mencionado es de suponer que tienen ya las infraestructuras. Hay otros que ni siquiera a día de hoy les llegan estas últimas.
Pensando en estos temas hay dudas que surgen y una importante es la razón por la cual se emite un canal por TDT en HD que prácticamente nadie ve ya que se necesita un decodificador extra. Las personas que ya hemos comprado el decodificador o la tele si queremos ver ese canal, que da la sensación que es de calidad, no podemos acceder a él a no ser que se adquiera otro aparatos más a la lista de los ya comprados. Una buena forma de trabajar sería dejarlo en las dos versiones en TDT y en TDT HD, así todos lo podrían ver.
Si en su día el resto de cadenas transmiten en TDT HD, entonces ya será otro cantar… ¿No os parece?
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15.12.09
En favor de nuestro clima y de nuestro futuro
El pasado sábado también se realizaron varias actividades (por la mañana) en favor de nuestro clima y de nuestro futuro. Planteadas y relacionadas con la cumbre sobre el clima de Copenhague. La entidades convocantes Club Atlético Sobrarbe y Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos recogieron el testigo de la Coalición Clima, Pero no os cuento más ni os pongo fotos ya que tenéis la noticia completa en la magnífica web del CAS (Club Atlético Sobrarbe). Una crónica que merece ser leída.
Aquí el enlace.
Aquí el enlace.
23 de diciembre, pasacalles de Navidad
Este próximo día 23 hay un pasacalles en el cruce de Aínsa con motivo de las fiestas navideñas. La compañía es Políglota teatro con “La Comedia del Arte”. Es a las 17:00 horas. El siguiente día, por la mañana de 11 a 14 horas Papá Noel recogerá las cartas de los niños.
Organizan los comerciantes del cruce de carreteras.
Organizan los comerciantes del cruce de carreteras.
Toma de contacto
TOMA DE CONTACTO. Por Oscar García.
Estaba en lo alto, porque este territorio, una tierra llamada Sobrarbe, esta en lo alto; y pensaba sentado en las maravillas que nos aguardaban. Compartir, disfrutar, festejar y también, y porque no, para descansar. Llegaba por La Fueva, la primera vez, y lo que recibimos fue un abrazo, como si siempre nos esperaran de siempre. Su hospitalidad abrumaba a mi pobre cerebro de urbanita. Nos costo acostumbrarnos a tanta bondad, no dábamos crédito a lo que estábamos experimentando. Un nexo que facilito este encuentro, era mi experiencia frente al hogar, en cuyo ejercicio había sido entrenado en mi pueblo con tertulias extensas y gratificantes. Seguimos compartiendo este escenarios con los protagonistas de esta tierra, repartidos por la infinidad del buen espacio; un hogar, una conversación que invitan al intercambio y a estrechar lazos, que aunque no revisados en el tiempo siempre permanecerán; y es que Sobrarbe siempre permanecerá; en nuestras conversaciones, esfuerzos, vidas y corazones. Siempre eso si, con un deseo: que el humo permanezca en esas chamineras, que el olor a vida inunde todos los lugares y que podamos compartir lo que queramos compartir.
Era de esperar que durante este tiempo haya habido espacios para la frustración, la pena e incluso la desesperanza; pero fijaros bien, con sólo levantar la cabeza y divisar el norte, te das cuenta que en este territorio no caben esos sentimientos y que hay que empujar el futuro; como si subieras a la Peña, o girando la cabeza hacia la izquierda te dieran ánimos para subir con las Tres Hermanas.
Estaba en lo alto, porque este territorio, una tierra llamada Sobrarbe, esta en lo alto; y pensaba sentado en las maravillas que nos aguardaban. Compartir, disfrutar, festejar y también, y porque no, para descansar. Llegaba por La Fueva, la primera vez, y lo que recibimos fue un abrazo, como si siempre nos esperaran de siempre. Su hospitalidad abrumaba a mi pobre cerebro de urbanita. Nos costo acostumbrarnos a tanta bondad, no dábamos crédito a lo que estábamos experimentando. Un nexo que facilito este encuentro, era mi experiencia frente al hogar, en cuyo ejercicio había sido entrenado en mi pueblo con tertulias extensas y gratificantes. Seguimos compartiendo este escenarios con los protagonistas de esta tierra, repartidos por la infinidad del buen espacio; un hogar, una conversación que invitan al intercambio y a estrechar lazos, que aunque no revisados en el tiempo siempre permanecerán; y es que Sobrarbe siempre permanecerá; en nuestras conversaciones, esfuerzos, vidas y corazones. Siempre eso si, con un deseo: que el humo permanezca en esas chamineras, que el olor a vida inunde todos los lugares y que podamos compartir lo que queramos compartir.
Era de esperar que durante este tiempo haya habido espacios para la frustración, la pena e incluso la desesperanza; pero fijaros bien, con sólo levantar la cabeza y divisar el norte, te das cuenta que en este territorio no caben esos sentimientos y que hay que empujar el futuro; como si subieras a la Peña, o girando la cabeza hacia la izquierda te dieran ánimos para subir con las Tres Hermanas.
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Presentación del III Certamen de Cuentos y Relatos Breves "Junto al Fogaril" 2010
El próximo martes 22 de diciembre a las 20:00 horas está prevista la presentación del III Certamen de Cuentos y Relatos Breves “Junto al Fogaril”.
Será en la biblioteca municipal.
Será en la biblioteca municipal.
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Iniciación a la ópera
Desde la Escuela Municipal de Música de Aínsa y en colaboración con la biblioteca y el Ayuntamiento se está preparando una visita al Auditorio de Cornellá con el fin de ver una obra de ópera.
Esta actividad está abierta a todo el público en general, sean alumnos o no de la Escuela de Música aunque estos últimos tendrán preferencia.
Las plazas son limitadas y hay que apuntarse hasta el 8 de enero.
Se trata de una iniciación a la ópera.
Este espectáculo está realizado por la compañía Els Comediants.
Allegro Vivace es el título que se verá. Gran Teatro del Liceu.
La fecha programada es el sábado 27 de febrero.
El precio, incluido el autobús es de 30 euros y la fecha límite para apuntarse es el 8 de enero.
Para inscribirse se debe hacer efectivo el pago en la biblioteca municipal.
Esta actividad está abierta a todo el público en general, sean alumnos o no de la Escuela de Música aunque estos últimos tendrán preferencia.
Las plazas son limitadas y hay que apuntarse hasta el 8 de enero.
Se trata de una iniciación a la ópera.
Este espectáculo está realizado por la compañía Els Comediants.
Allegro Vivace es el título que se verá. Gran Teatro del Liceu.
La fecha programada es el sábado 27 de febrero.
El precio, incluido el autobús es de 30 euros y la fecha límite para apuntarse es el 8 de enero.
Para inscribirse se debe hacer efectivo el pago en la biblioteca municipal.
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14.12.09
La cesta
La cesta. Por Antonio Revilla.
La cesta llegaba puntualmente cada año, semanas antes de Navidad. Era una de aquellas maletas de mimbre, con asa y herrajes pintados de un marrón oscuro, asegurada con cordeles, de los que colgaba una tarjeta de cartón con nuestro nombre en el anverso y la dirección de mis abuelos en el reverso.
Nos reuníamos alrededor de mi madre para no perdernos detalle del rito de abrirla, cortando con cuidado los cordeles, que se guardaban, e incluso la tarjeta, que podía reutilizarse escribiendo “remite” sobre nuestra dirección: como veis, el reciclado no es un invento moderno. La tapa se levantaba, y el contenido aparecía ante nuestros ojos admirados.
Lo primero que veíamos eran los membrillos y las nueces: el pardo oscuro de las cáscaras de nuez, y el amarillo dorado de la piel del membrillo. Conocíamos bien esas nueces, pequeñas y prietas, que aún conservaban su telilla negra, y esos membrillos fragantes y de carne dura, gustosa, que a veces se guardaban en los armarios, como precursores de los ambientadores; pero nueces y membrillos eran apartados, y mi madre levantaba la tela blanca que escondía los tesoros que todos esperábamos.
Nada más apartar sus pliegues, allí estaban ante nosotros, negras, redondas, encerrando mil promesas de placer, las tortetas y las morcillas. Sabíamos que venían del mismo tocino que, durante el verano, habíamos alimentado en la cuadra, bajándole cada día su pozal de pastura, aquellos tronchos de col, las peladuras de patata cocidas durante largas horas sobe el fuego de la cocina de leña. De la sangre de aquel tocino, del arroz, de los piñones, del trabajo de las mondongueras durante las largas horas de la matacía, venían aquellas maravillas que ya degustábamos con la imaginación, fritas, calentitas… o, casi mejor aún, frías la mañana siguiente, cuando, más o menos furtivamente –porque todos sabían que era yo- acababa con los restos de la cena.
Pero mejor aún que la promesa del sabor era el olor, ese aroma que, ahora, cuando escribo, evoco con la misma intensidad de siempre. Olía las tortetas y las morcillas, aspiraba el aire intensamente, para que inundase mis pulmones, y el efecto era inmediato: salía de mi casa barcelonesa, volaba sobre las viejas carreteras interminables, las largas travesías de los pueblos, las incipientes caravanas de seiscientos, doscaballos y pegasos, pasaba ante las obras de los pantanos, erizadas de grúas, subía sin esfuerzo las rampas del Alto del Pino, y en pocos segundos ya tenía a mis pies los campos del Sobrarbe; dejaba a mi derecha la Peña Montañesa, saludaba las cimas nevadas de Treserols, y descendía lentamente, muy lentamente, guiado por los reflejos del sol en las aguas de mi río entre los chopos desnudos y las sargas moradas del otoño.
La cesta llegaba puntualmente cada año, semanas antes de Navidad. Era una de aquellas maletas de mimbre, con asa y herrajes pintados de un marrón oscuro, asegurada con cordeles, de los que colgaba una tarjeta de cartón con nuestro nombre en el anverso y la dirección de mis abuelos en el reverso.
Nos reuníamos alrededor de mi madre para no perdernos detalle del rito de abrirla, cortando con cuidado los cordeles, que se guardaban, e incluso la tarjeta, que podía reutilizarse escribiendo “remite” sobre nuestra dirección: como veis, el reciclado no es un invento moderno. La tapa se levantaba, y el contenido aparecía ante nuestros ojos admirados.
Lo primero que veíamos eran los membrillos y las nueces: el pardo oscuro de las cáscaras de nuez, y el amarillo dorado de la piel del membrillo. Conocíamos bien esas nueces, pequeñas y prietas, que aún conservaban su telilla negra, y esos membrillos fragantes y de carne dura, gustosa, que a veces se guardaban en los armarios, como precursores de los ambientadores; pero nueces y membrillos eran apartados, y mi madre levantaba la tela blanca que escondía los tesoros que todos esperábamos.
Nada más apartar sus pliegues, allí estaban ante nosotros, negras, redondas, encerrando mil promesas de placer, las tortetas y las morcillas. Sabíamos que venían del mismo tocino que, durante el verano, habíamos alimentado en la cuadra, bajándole cada día su pozal de pastura, aquellos tronchos de col, las peladuras de patata cocidas durante largas horas sobe el fuego de la cocina de leña. De la sangre de aquel tocino, del arroz, de los piñones, del trabajo de las mondongueras durante las largas horas de la matacía, venían aquellas maravillas que ya degustábamos con la imaginación, fritas, calentitas… o, casi mejor aún, frías la mañana siguiente, cuando, más o menos furtivamente –porque todos sabían que era yo- acababa con los restos de la cena.
Pero mejor aún que la promesa del sabor era el olor, ese aroma que, ahora, cuando escribo, evoco con la misma intensidad de siempre. Olía las tortetas y las morcillas, aspiraba el aire intensamente, para que inundase mis pulmones, y el efecto era inmediato: salía de mi casa barcelonesa, volaba sobre las viejas carreteras interminables, las largas travesías de los pueblos, las incipientes caravanas de seiscientos, doscaballos y pegasos, pasaba ante las obras de los pantanos, erizadas de grúas, subía sin esfuerzo las rampas del Alto del Pino, y en pocos segundos ya tenía a mis pies los campos del Sobrarbe; dejaba a mi derecha la Peña Montañesa, saludaba las cimas nevadas de Treserols, y descendía lentamente, muy lentamente, guiado por los reflejos del sol en las aguas de mi río entre los chopos desnudos y las sargas moradas del otoño.
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13.12.09
Denominación de Origen
El grupo sobrarbenses que tocó ayer en Punchacubas.
Un breve fragmento... la calidad no es buena... estoy intentando mejorarla.
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denominación de origen
Col de Boucharo
Col de Boucharo. Por Antonio Revilla
Quando los primeros rayos del soleil ya pasan por encima de la Penna Montannesa, hace tiempo que soy llegado a la raya del col de Boucharo; me siento en una pierre, sudando, me desabrocho el chaleco, m’aflojo la corbatte, y espero los guías de Toglá que suben a buscarme con los machos, para ajudarme con los bagages, que porto tres baúles medianos y mi cammera fotografíca compacta de 18 kilós.
Dejo detrás la dulce France, y a mis pies se extienden las azules montannas del Sobrarbe. Ayer, cuando me despedía de los amis, se rigoleaban bien de mi: “Le Sobrarbé, le Sobrarbé, tiens!, que es que tu le encuentras a le Sobrarbé? Un pays de sauvages, de hommes que s’afeiten con la dalle, que sienten como les boucos… Has tu conocido alguna bella sennorita, hein?” ¿Cómo les decir que amo bien esas tierras duras, esas gentes, que ahora que sé que he vuelto mi coeur batte como el de un garçon que sale con una fille por la primera vez?
Ya siento las voces de los guías: pronto bajaremos por las rápidas pendientes, y entraremos una vez más en su village: todos nos estarán esperando en la plazá: los pequeños infantes roñosos y de pies nudos, las viellas de negro, con sus moustachos, los viellardos, de calzón corto, que siempre me dicen lo mismo… “¡Ah, cagüén, el francés, qué jodido…! ¿otra vez dando mal por aquí…? ¿Qué no tiéns casa…?” Si que en tiengo, si: aquí, entre vosotros…
Me llevarán a la mejor maisón, y me ofrecerán la alcoba de la vieja cama de colchones altos y mantas lourdas: cenaré farinetas de afrecho hechas con sebo y ajo, beberé vino aspro y piqué, y vendrán a me visitar el curé y los carabineros, tan gentiles, que ya no me demandan los papiers, y me saluden llevándose la mano al tricuerno.
Mañana, cuando me leve, sortiré a los caminos y las routas del Sobrarbe, recorreré sus pueblos, faré des fotós de sus iglesias, sus casas, sus sennoras de vestidos almidonados, sus comerciantes hospitalarios que están inventando le tourisme rural… pasaré pour las gargantes, veré los fleuves cantando sobre sus pierres blancas, los árboles, los mallos y las cimas… grabaré todas esas cosas en mi coeur, porque sé que alguna vez será la dernière, que no volveré pas, que yo moriré lejos de aquí, en tierra llana, y que nádie se acordará de aquel franchute que los ha tanto amado bien.
Los guías son llegados: Sobrarbe me espera: allons-y, Lucién!!
Quando los primeros rayos del soleil ya pasan por encima de la Penna Montannesa, hace tiempo que soy llegado a la raya del col de Boucharo; me siento en una pierre, sudando, me desabrocho el chaleco, m’aflojo la corbatte, y espero los guías de Toglá que suben a buscarme con los machos, para ajudarme con los bagages, que porto tres baúles medianos y mi cammera fotografíca compacta de 18 kilós.
Dejo detrás la dulce France, y a mis pies se extienden las azules montannas del Sobrarbe. Ayer, cuando me despedía de los amis, se rigoleaban bien de mi: “Le Sobrarbé, le Sobrarbé, tiens!, que es que tu le encuentras a le Sobrarbé? Un pays de sauvages, de hommes que s’afeiten con la dalle, que sienten como les boucos… Has tu conocido alguna bella sennorita, hein?” ¿Cómo les decir que amo bien esas tierras duras, esas gentes, que ahora que sé que he vuelto mi coeur batte como el de un garçon que sale con una fille por la primera vez?
Ya siento las voces de los guías: pronto bajaremos por las rápidas pendientes, y entraremos una vez más en su village: todos nos estarán esperando en la plazá: los pequeños infantes roñosos y de pies nudos, las viellas de negro, con sus moustachos, los viellardos, de calzón corto, que siempre me dicen lo mismo… “¡Ah, cagüén, el francés, qué jodido…! ¿otra vez dando mal por aquí…? ¿Qué no tiéns casa…?” Si que en tiengo, si: aquí, entre vosotros…
Me llevarán a la mejor maisón, y me ofrecerán la alcoba de la vieja cama de colchones altos y mantas lourdas: cenaré farinetas de afrecho hechas con sebo y ajo, beberé vino aspro y piqué, y vendrán a me visitar el curé y los carabineros, tan gentiles, que ya no me demandan los papiers, y me saluden llevándose la mano al tricuerno.
Mañana, cuando me leve, sortiré a los caminos y las routas del Sobrarbe, recorreré sus pueblos, faré des fotós de sus iglesias, sus casas, sus sennoras de vestidos almidonados, sus comerciantes hospitalarios que están inventando le tourisme rural… pasaré pour las gargantes, veré los fleuves cantando sobre sus pierres blancas, los árboles, los mallos y las cimas… grabaré todas esas cosas en mi coeur, porque sé que alguna vez será la dernière, que no volveré pas, que yo moriré lejos de aquí, en tierra llana, y que nádie se acordará de aquel franchute que los ha tanto amado bien.
Los guías son llegados: Sobrarbe me espera: allons-y, Lucién!!
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